Con miradas de nostalgia hacia la plaza nos despedimos.
Fuimos a la estación de Paseo de Gracia en Barcelona y cojimos un tren dirección a Cerbere tras una victoriosa lucha con la máquina de billetes.
Tras un par de horas y 10 € “por cabeza” llegamos a Cerbere, dónde en seguida cojemos el tren nocturno hacia París.
De como estuvimos a punto de dejarlo en Toulouse.
Al entrar en el vagon nos acomodamos en el primer camarote que nos gustó pero no por mucho tiempo. Pronto llegó un revisor que nos informó a la vez que nos hechó de que se pagan 10 euros por asiento y 23 por persona en camarote, no hubo alternativa anque la buscamos, haciendonos lo ingenuos y sentándonos en medio de la confusión.
Esto nos dejó claro que con el Interrail no todo son ventajas y no se viaja siempre gratis.
Tras esto nos entró el hambre y tuvimos una media hora para conseguir algo de comer en Narbonne.
Aconsejamos llevar algo de comer desde el inicio del trayecto hasta París.
Con la energia de la comida decidimos okupar un camarote, entramos, nos acomodamos, apagamos las luces y cerramos por dentro. Tocaron a la puerta y no abrimos. Volvieron a tocar, tampoco abrimos. Abrieron ya con la llave maestra y nos desalojaron sin violencia. Nos amenazaron con bajarnos en Toulouse però pagamos 10€ por cabeza por los asientos finalmente.
Nos dimos cuenta que estábamos en Francia porque el personal de seguridad, conforme a la nueva ley Lopsi2, portaba armas de fuego. Eran solo pistolas, pero en las estaciones de París habia personal del ejercito patrullando con rifles de asalto Famas.
















