Diversos estudios sobre el desempeño de las economías europeas revelan que el estallido de la crisis en Europa se debe a dos factores. En primer lugar, la inestabilidad inherente a las economías capitalistas. En segundo, a una integración monetaria mal concebida que imposibilita el uso de la política macroeconómica. En el centro de este proceso se encuentra un sistema de desequilibrios internacionales y una carrera para deprimir el nivel de vida de los trabajadores en todos los países de la Unión Europea.
A continuación se presenta el resumen de una comparación de los indicadores macroeconómicos de Grecia, Portugal, España, Irlanda y los de Alemania entre 1995 y 2008-2010. Para ahorrar espacio, denominamos al primer grupo la ‘periferia’. El análisis revela que la crisis tiene poco que ver con un supuesto brío de la economía alemana y su contrapartida, una hipotética ineficiencia de los países de la llamada periferia.












