Resumen del 19J
G. Andri Skulason (Asociación de Deudores de Islandia) en Plaza Catalunya
Hola, Barcelona. Hola, Catalunya. Hola, España.
Me llamo Gandri Skulason y supongo que estoy aquí porque he gestionado muchas denuncias contra los bancos de Islandia a través de mi organización, la Asociación de Deudores.
Libramos una batalla difícil, pero aun así hemos ganado todos los casos que hemos llevado a juicio. Estos casos han costado miles de millones de euros al sistema bancario islandés.
Quiero agradeceros esta oportunidad, y también quiero daros las gracias por todo lo que habéis hecho por la gente de todo el mundo.
Todos compartimos un mismo objetivo, y creo que es por eso por lo que dos pirados islandeses nos dirigimos a vosotros en estos momentos.
Todos compartimos el deseo del cambio.
Pero también estamos divididos.
Porque lo que nos separa es, precisamente, la diversidad de las cosas que queremos cambiar.
Así pues, hay una pregunta a la que todos debemos responder con la mayor sinceridad posible: ¿de verdad vamos a permitir que todas estas minucias nos dividan y nos impidan poner en práctica las reformas estructurales necesarias para cambiar el mundo?
Lo que habéis hecho aquí, así como lo que han hecho personas como vosotros en ciudades de toda España y, ya que estamos, de toda Europa, es simple y llanamente, espectacular.
Habéis plantado la esperanza en el corazón del pueblo europeo;
habéis atraído la atención de los medios de comunicación de todo el mundo.
Hemos visto imágenes de vuestras concentraciones, pacíficas y generalmente acogedoras, en plazas como esta, retransmitidas por la CNN, Sky News y hasta la televisión pública islandesa.
Estas fotos y vídeos se han divulgado también por YouTube y Facebook. Y nos han infundido esperanza.
Ahora, esta esperanza recorre el mundo.
Hemos presenciado la evolución de movimientos en Egipto, Siria, el Líbano, Yemen y muchos otros países.
Y en algunos de esos países, NOSOTROS, las personas normales, hemos conseguido cambiar las cosas, e incluso en algunas ocasiones, hasta hemos logrado derrocar gobiernos.
De modo que YA hemos demostrado sobradamente que somos capaces. Hasta hemos demostrado que podemos conseguirlo sin derramamiento de sangre ni violencia física.
PERO…
Igual que hemos tenido aciertos, también hemos cometido errores. Errores que es posible evitar.
Y debemos aprender de esos errores.
Debemos aceptar que no somos perfectos, y debemos aceptar que es posible que la persona que tenemos al lado sepa más, y que si cooperáis en la búsqueda de una solución, el resultado será mejor.
PERO…
Sabemos que no podemos poner en práctica todas las soluciones, ni apoyar todas y cada una de las versiones de todos y cada uno de los problemas. SIN EMBARGO…
¿Cómo sabemos qué solución es la adecuada?, y ¿cómo sabemos qué problema es el más apremiante?
Para cambiar el mundo hay que cambiar el sistema por el que se rige, y para cambiar este sistema es necesario cambiar las reglas que lo estructuran.
Estas reglas las han concebido los banqueros y las han ejecutado los políticos, y han sido la principal causa del colapso económico mundial.
Ahora, esos mismos políticos y banqueros nos obligan a nosotros, los ciudadanos de a pie, a pagar por sus estúpidos errores.
Van a recortar las prestaciones sociales, reducir los sueldos y subir los impuestos…
… solo para reintegrar a los banqueros el dinero que perdieron ellos por su cuenta y riesgo.
El rescate financiero de 750.000 millones de euros fue como una gota perdida en el océano; en los EE.UU., un paquete de rescate de 700 millones de dólares resultó igual de insignificante…
PERO…
Ahora viene lo más importante: esos miles de millones de euros y dólares eran NUESTROS.
Eran nuestros ahorros y nuestros impuestos. Impuestos que suponíamos destinados a servicios y prestaciones sociales.
Hay que poner fin a esto. No es que sea necesario poner fin a esto; es que es vital.
De modo que tenemos que cortar el vínculo entre capital y política, sin dejar a un lado la democracia en el camino…
Lo difícil es dar con la forma de conseguirlo. Pero no es imposible, ni mucho menos.
Aunando fuerzas y acordando una serie de mínimos, podemos cambiar lo que haga falta.
Para combatir el sistema, hay que ejecutar un plan organizado. Puesto que el sistema consta de infinitas instituciones y está extraordinariamente bien organizado, nosotros también debemos estarlo.
Por tanto…
Organizaos de forma que podáis tomar decisiones, porque si no tomáis decisiones no llegaréis a ninguna parte.
Una decisión puede ser correcta o errónea. Sin embargo, es necesario tomarla.
Marcaos objetivos concretos y organizad la forma de alcanzarlos.
Mantened siempre un mensaje sencillo e intentad que llegue a TODO el mundo.
El 95% de las personas a las que tenéis que llegar están viendo la tele en estos momentos, enganchadas al fútbol o al culebrón…
Oyen, pero se olvidan de escuchar. Por tanto, haced que escuchen. Hablad su idioma y señalad sus problemas.
Y creo que os sorprenderá ver lo fácil que resulta abordar los problemas marginales una vez identificado el problema principal.
Esto no se refiere al peso individual de cada problema, sino a la forma que consideramos óptima para poner en práctica las soluciones.
Si no tenemos electricidad, ¿para qué vamos a arreglar la tele?
Distribuid información y dad a conocer los hechos, informando y divulgando la verdad.
Haced lo que habéis estado haciendo. Pero… hacedlo un poco más…
Gracias…












