Cinismo en torno a Siria/Cynicism around Syria

[ESP/ENG]

Ensayadas declaraciones llenaron el último día de enero el viciado ambiente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nabil al-Arabi, de la Liga Árabe, intercedió ante el Consejo para que se adoptara un proyecto de resolución sobre Siria preparado por la delegación marroquí ante la ONU. El proyecto marroquí se basa en el informe de la misión de observación de los derechos humanos enviada a Siria por la Liga Árabe y en ella se pedía el inmediato cese de la violencia y el comienzo del diálogo en Siria. “Intentamos evitar una intervención extranjera”, dijo al-Arabi en el Consejo, “especialmente una intervención militar”.

La misión de supervisión de la situación de los derechos humanos enviada por la Liga había presentado un informe, que se puso sobre la mesa en el Consejo pero que no se llegó a discutir (una omisión repetidamente mencionada por el embajador de Siria Bashar Yaafari). Produce desasosiego leer el informe de la Liga Árabe. Menciona los duros ataques del gobierno sirio contra los manifestantes, pero plantea una serie de preguntas acerca de los métodos e intenciones de estos últimos. El informe detalla la “colocación de bombas en edificios, en trenes de transporte de fuel, en vehículos de transporte de gasoil y atentados contra la policía”, llevados a cabo por grupos afiliados al Ejército Sirio Libre. Dice de esta “entidad armada” que atacó tanto a las “fuerzas de seguridad como a los ciudadanos sirios, haciendo que el gobierno respondiera con mayor violencia”. El informe es muy suave en sus críticas hacia el gobierno, lo cual resulta llamativo dado el carácter de los informes de los medios de comunicación en otros lugares. El informe de la Liga señala que algunos miembros de su misión (los saudíes y los jordanos) “rompieron el juramento que habían hecho” e hicieron “un relato exagerado de los hechos” ante las autoridades de sus respectivos países.

El líder de la misión de la Liga Árabe era el general Mohamed Ahmad al-Dabi, un partidario incondicional del presidente de Sudán Omar al-Bashir. Aún quedan preguntas sin respuesta acerca del papel jugado por el general al-Dabi en la represión del levantamiento en Dar Massalit en febrero de 1999. ¿Por qué eligieron a al-Dabi como jefe de la misión? Para los observadores que siguen de cerca los acontecimientos del Golfo está claro que en el tiempo en que al-Dabi fue embajador de Sudán en Qatar (1999-2004), intimó mucho con la familia gobernante. Los qataríes están tratando de influir sobremanera en la región y asumieron que al-Dabi iba a hacer lo que ellos quisieran. Pero volvió con un informe que no fue en absoluto de su agrado.

Los qataríes han adoptado, en general, una posición hostil en la Liga Árabe. En mayo del pasado año, la Liga Árabe rechazó al candidato presentado por Qatar, Abdelrahman bin Hamad al-Attiya, a favor de al-Arabi como presidente de la entidad. Esto fue una especie de venganza de muchos de los países que la componen por el papel de los qataríes frente a la OTAN en el Consejo de Seguridad de la ONU respecto a Libia. Sentado al lado de al-Arabi en el Consejo de Seguridad de la ONU el 31 de enero estaba el ministro de asuntos exteriores de Qatar, Hamad bien Yasim bin Yabr al-Thani, que se mostraba furioso por lo que consideraba timidez de la Liga. Los esfuerzos de la Liga “han sido en vano”, dijo, sugiriendo que había llegado ya el momento de algún tipo de “intervención”. Los jordanos abandonaron la misión de observación de los derechos humanos y el miembro saudí de la misión saudí en el consejo de la Shura, el Dr. Ibrahim Suleiman, señaló: “No está bien que seamos testigos falsos de lo que está sucediendo en Siria”. Los árabes del Golfo no querían que se discutiera el informe de al-Dabi.

Los qataríes están ansiosos por instalar a sus aliados entre los Hermanos Musulmanes en los puestos de poder en la región. Les han financiado generosamente desde Túnez a Egipto. Les gustaría trasladar su influencia al Mashreq contra su principal enemigo: Irán. Pero ahí los acontecimientos son más complejos de lo que ellos querrían admitir. Les fue muy bien a la hora de cargarse a Gadafi, a quien el G7, la OTAN y los árabes del Golfo odiaban por igual. Pero es mucho más difícil emprenderla contra un país que tiene fronteras con Israel.

El guardia fronterizo de Israel

Al-Arabi, de la Liga Árabe, no necesita preocuparse por la sanción de la intervención por parte del Consejo de Seguridad. Porque tal opción no está sobre la mesa. Los rusos, quemados por el ejemplo de la resolución 1973 de la ONU sobre Libia, no están dispuestos a permitir una declaración abierta para la OTAN. Ninguna otra potencia tiene capacidad para actuar con el tipo de fuerza mostrado por la OTAN. El embajador ruso Vitali Churkin aprobó la misión de la Liga Árabe como mecanismo para presionar al régimen para que entrara en un diálogo político con la oposición. En medio de tanta violencia, señaló Churkin, hablar de reformar las instituciones sirias es una “conversación teórica”.

¿Va Rusia a apoyar una condena de Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU como sugiere la OTAN? Churkin declaró a los medios de Moscú que la resolución marroquí “no estaba teniendo en cuenta lo más importante: una cláusula clara que descarte la posibilidad de que la resolución pueda utilizarse para justificar una intervención militar en los asuntos sirios desde el exterior”. En ausencia de dicha cláusula “no permitiremos que se apruebe”. De esa forma llegamos a la idea del veto ruso contra una acción internacional (es decir, de la OTAN) en Siria [confirmada el pasado sábado].

Pero si los rusos están dispuestos a mantener esos principios, ¿por qué EEUU no se muestra más agresivo sobre Siria? La secretaria de estado Hillary Clinton señaló: “Siria está en una situación única que requiere un enfoque propio adaptado a las circunstancias específicas que allí se dan. Y eso es exactamente lo que la Liga Árabe ha propuesto: una vía para una transición política que preserve la unidad y las instituciones sirias”. El 28 de febrero de 2011, Clinton compareció ante el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU para ofrecer la posición de EEUU sobre Libia: “Hemos visto a las fuerzas de seguridad del Coronel Gadafi abrir fuego contra manifestantes pacíficos. Han utilizado armas pesadas contra civiles desarmados. Han soltado a mercenarios y matones para que ataquen a los manifestantes. A causa de sus acciones han perdido la legitimidad para gobernar. Y el pueblo de Libia tiene las cosas claras: Es hora de que Gadafi se vaya, ahora, sin más violencia ni retrasos”. ¿Por qué Clinton no sustituye simplemente al coronel Gadafi por Al-Asad y a Libia por Siria? Porque Clinton cree que el caso sirio es mucho más complejo. ¿Por qué Siria es más “excepcional” que Libia?

El pasado mes, en Beirut, le hice justo esa pregunta a Fawwaz Trabulsi (autor de A History of Modern Lebanon, 2007), que está sacando un nuevo periódico de nombre “Bidayat” y ha estado en contacto con varias corrientes dentro y alrededor de Siria. Me dijo que el problema de Siria es su ubicación. La Primavera Árabe ha transformado los acuerdos de seguridad cuidadosamente pergeñados por Israel (con supervisión estadounidense). La caída de Mubarak en Egipto cuestiona el tratado de paz de 1979, y eso plantea preguntas acerca de la frontera suroccidental con Israel. La nueva energía del movimiento palestino amenaza la estabilidad de Cisjordania, y a pesar de la política de pacificación israelí mediante acuerdos y muros, se tiene la sensación de que las fisuras políticas podrían abrirse en cualquier momento. Líbano e Israel permanecen en situación inestable, con la frontera patrullada por una fuerza pusilánime de las Naciones Unidas (la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano -UNIFIL por sus siglas en inglés-, desplegada en 1978, aunque no tenga ya estatus interino). Queda Siria, donde el régimen de Bashar al-Asad ha actuado como leal guardia fronterizo de Israel. Israel no está dispuesto a ver un cambio violento de régimen en Siria. Sencillamente, no hay ninguna alternativa creíble o fiable a al-Asad. Ni Israel ni EEUU, por tanto, han tratado agresivamente de eliminar del poder a al-Asad. Esa energía se reserva para el batir de tambores de guerra contra Irán.

Zvi Bar escribe en el periódico israelí Haaretz que Washington y Tel Aviv no desean una salida precipitada de al-Asad. “Le consideran una especie de válvula de seguridad contra un ataque violento de Hizbollah contra Israel o contra su toma física del poder en el Líbano. También manifestó su desacuerdo con Irán tras la controvertida visita de Ahmadineyad al Líbano [en 2010]”. Un miembro del gabinete israelí dijo al Washington Post: “Conocemos a Asad. Conocíamos a su padre. Desde luego, nos gustaría tener una Siria democrática como vecino. Pero, ¿pienso que es eso lo que va a suceder? No”. EEUU e Israel están escondiéndose actualmente detrás de los rusos (y a algún nivel detrás de los chinos) en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ninguno de ellos tiene interés alguno en sacar a al-Asad del poder. Para ellos, Siria no debería tener una solución a la libia sino a la yemení: que la violencia siga hirviendo a fuego lento, que la oposición se agote, y que después se le permita a al-Asad crear un sucesor solo de nombre que conserve intactos los alineamientos del régimen pero que provea una nueva cara para Siria. Al igual que al “nuevo” Yemen no se le va a permitir que suponga una amenaza para Arabia Saudí, a la “nueva” Siria no se le va a permitir que desbarate los planes de Israel.

Vijay Prashad

Traducido por Sinfo Fernández

[ENG]

Rehearsed statements filled the stale air of the UN Security Council on the last day of January. The Arab League’s Nabil el-Araby pleaded with the Council to adopt a draft resolution on Syria furnished by the Moroccan delegation to the UN. The Moroccan resolution is based on a report by the Arab League’s human rights mission to Syria. This draft called for an immediate cessation of violence in Syria and a national dialogue. “We are attempting to avoid any foreign intervention,” el-Araby told the Council, “especially military intervention.”

The League’s human rights monitoring mission had presented a report, which was tabled in the Council but not discussed (an omission mentioned repeatedly by Syria’s ambassador Bashar Ja’afari). Reading the Arab League’s report is disquieting. It mentions the Syrian governments heavy-handed attacks on the protestors, but raises questions about the latter’s intentions and methods. The report details the “bombing of buildings, trains carrying fuel, vehicles carrying diesel oil and explosions targeting the police” conducted by groups affiliated to the rebel’s Free Syrian Army. It says of this “armed entity” that it attacked the “Syrian security forces and citizens, causing the Government to respond with further violence.” The report is light on its criticism of the government, which is curious given the character of the media reports elsewhere. The League’s report notes that some members of its mission (the Saudis and the Jordanians) “broke the oath they had taken” and gave an “exaggerated account of events” to officials from their countries.

The leader of the Arab League’s mission is General Mohamed Ahmad al-Dabi, a stalwart supporter of Sudan’s President Umar al-Bashir. Questions remain about General al-Dabi’s role in the suppression of the uprising in Dar Massalit in February 1999. Why was al-Dabi chosen to lead the mission? It is clear to close observers of the Gulf that while al-Dabi was Sudan’s ambassador to Qatar (1999-2004) he became close to its ruling family. The Qataris are exerting themselves in the region, and assumed that al-Dabi would do their bidding. He turned in a report that did not please them.

The Qataris have taken a hostile position to the Arab League in general. Last May, the Arab League rejected Qatar’s Abdelrahman bin Hamad al-Attiya in favor of el-Araby as head of the body. This was payback from many of the countries for the Qataris’ role with NATO in the UN Security Council on Libya. Sitting next to el-Araby in the UN Security Council on January 31 was Qatar’s Foreign Affairs minister Hamad bin Jassim bin Jabr al-Thani who was furious with what he saw as the League’s timidity. The League’s efforts “have been in vain,” he said, suggesting that the time had come for some kind of “intervention.” The Jordanians left the human rights mission, and the Saudi member of the mission Saudi Shura Council member Dr. Ibrahim Suleiman noted, “It is not right that we should be false witnesses to what is happening in Syria.” The Gulf Arabs did not want al-Dabi’s report to be discussed.

The Qataris are eager to install their allies in the Muslim Brotherhood to authority in the region. They have funded the Brotherhood lavishly from Tunisia to Egypt. They would like to move their influence into the Mashriq, bringing their influence to bear against their principle enemy: Iran. Here events are more complex than they will admit. It was all very well to toss out Qaddafi, whom the G7, NATO and the Gulf Arabs hated equally. It is far harder to tackle a country that borders Israel.

Israel’s Border Guard

The Arab League’s el-Araby need not have been worried about the Security Council sanctioning intervention. This is not on the cards. The Russians, burned by the example of UNSC resolution 1973 for Libya, are unwilling to allow any open-ended statement from the Council. They seem to have come to terms with the reality that any Council authorization for intervention by anyone means military action by NATO. No other power has the military capability to act with the kind of force demonstrated by NATO. Russia’s UN Ambassador Vitaly Churkin approved the Arab League’s mission as a mechanism to pressure the regime into a political dialogue with the opposition. In the midst of this violence, Churkin noted, talk of reform of Syrian institutions is a “theoretical conversation.”

Is Russia holding back a condemnation of Syria in the UN Security Council as the NATO media suggests? Churkin told the Moscow media that the Moroccan resolution was “missing the most important thing: a clear clause ruling out the possibility that the resolution could be used to justify military intervention in Syrian affairs from outside.” Absent such a clause “we will not allow it to be passed.” This is how we get to the idea of the Russian veto over international (namely, NATO) action in Syria.

But if the Russians are standing on principle, why is the United States not more aggressive on Syria? Secretary of State Hillary Clinton noted, “Syria is a unique situation that requires its own approach, tailored to the specific circumstances occurring there. And that is exactly what the Arab League has proposed – a path for a political transition that would preserve Syria’s unity and institutions.” On February 28, 2011, Clinton went before the UN Human Rights Council to offer the US position on Libya: “We have seen Colonel Gaddafi’s security forces open fire on peaceful protestors. They have used heavy weapons on unarmed civilians. Mercenaries and thugs have been turned loose to attack demonstrators. Through their actions, they have lost the legitimacy to govern. And the people of Libya have made themselves clear: It is time for Gaddafi to go – now, without further violence or delay.” Why doesn’t Clinton simply substitute al-Assad for Colonel Gaddafi and Syria for Libya? Clinton sees the Syrian case as much more complex. Why is Syria more “unique” than Libya?

In Beirut last month I asked Fawwaz Trabulsi (author of the 2007 A History of Modern Lebanon) just this question. Trabulsi, who is starting a new journal called Bidayat, has been in touch with various currents inside and around Syria. He tells me that the problem for Syria is its location. The Arab Spring has transformed the security arrangements carefully constructed by Israel (with US oversight). The fall of Mubarak in Egypt leaves in doubt the 1979 peace treaty, and so raises questions about Israel’s Southwestern border. New energy in the Palestinian movement threatens the stability of the West Bank, and despite the pacification policy through settlements and walls, there is a sense that political fissures might open up at any point. Lebanon and Israel remain in an uneasy state, with the border patrolled by a weak-kneed UN force (the United Nations Interim Force in Lebanon, deployed in 1978 should no longer have interim status). This leaves Syria, where Bashar al-Assad’s regime has operated as Israel’s loyal border guard. Israel is not willing to see a violent regime change in Syria. There is simply no credible or reliable alternative to al-Assad. Neither Israel nor the US, therefore, has aggressively sought to remove al-Assad from power. That energy is reserved for the drumbeats against Iran.

Writing in the Israeli paper Haaretz, Zvi Bar’el writes that Washington and Tel Aviv do not wish the precipitous departure of al-Assad. “He is seen as a safety valve against a violent attack by Hezbollah on Israel or against its physical takeover of Lebanon. He has also made known his disagreements with Iran following the controversial visit of Ahmadinejad to Lebanon [in 2010].” One member of the Israeli cabinet told theWashington Post, “We know Assad. We knew his father. Of course, we’d love to have a democratic Syria as our neighbor. But do I think that’s going to happen? No.”

The US and Israel are currently hiding behind the Russians (and to some extent the Chinese) in the UN Security Council. None of them have any interest in the removal of al-Assad from power. To their minds, Syria should not have a Libyan solution but a Yemeni one: the violence will simmer, the opposition will tire, then al-Assad will be allowed to create a successor in name only who will retain the lineaments of the regime intact but will provide a new face for Syria. Just as the “new” Yemen cannot be allowed to be a threat to Saudi Arabia, the “new” Syria cannot be allowed to upset the Israeli applecart.

Vijay Prashad

Source: http://www.counterpunch.org/2012/02/03/cynicism-around-syria/

One Comment to “Cinismo en torno a Siria/Cynicism around Syria”

  1. Los grupos armados en Siria están financiados y organizados por Turquía, EEUU e Israel (sobre este último ver el artículo de Richard Walker en el nº45 de American Free Press del 7 de noviembre de 2011 “Israel Admits Arming Syrian Revolutionaries” disponible en http://thenakedfacts.blogspot.com/2011/12/israel-admits-arming-syrian.html ), además de tener apoyo logístico de las dictaduras reaccionarias del golfo (Arabia Saudita sobre todo) a través de los Hermanos Musulmanes (hay que recordar que esta organización fue creada por EEUU durante los años 50 en Egipto con apoyo saudí para desestabilizar el régimen panarabista de Nasser). Eso de que EEUU no quiere cambiar el status de Siria derrocando a Asad es pura MENTIRA!!, en repetidas ocasiones Clinton dijo que Asad tenía que irse, y como ella otros políticos occidentales. Tampoco hay que olvidar que incluso la misma prensa israelí ha reconocido abiertamente que apoya a los rebeldes de Homs.

    Compañeros de comision internacional os emplazo a que seais más cuidadosos a la hora de difundir información y artículos que contradicen de manera premeditada ciertos hechos verídicos y contrastables, ya que la única finalidad de estas desinformaciones es apoyar y justificar la política exterior de determinadas potencias en la región, y con ello
    hacerle el juego al imperialismo sionista y euroamericano. No hay que ser muy sagaz para comprobar que pese a lo que el autor afirma acerca de Siria se repite el mismo guión que en Libia, sobre todo si nos fijamos en el mezquino papel de los mass-media a la hora de difundir desinformación con clara intencionalidad política para manipular a la opinión pública internacional y crear unas condiciones favorables para hacer aceptable a las sociedades occidentales una intervención militar extranjera en Siria (buenos muy buenos contra malos muy malos, siendo los primeros los que reciben apoyo exterior). A diferencia del caso libio tanto China como Rusia no han transigido frente a las potencias occidentales y su terrorismo, ha sido suficiente para ellos los resultados que ha dado Libia. Asimismo, este país constituye una espina para Occidente e Israel en la medida en que apoya a Hezbollah y a Hamas, al mismo tiempo que tiene lazos con Irán. Y todo esto sin olvidar su enorme influencia sobre Líbano que históricamente ha sido un foco de inestabilidad para Israel.

    A Asad le dijeron: o dejas de apoyar a la resistencia (por Hezbollah y Hamas) o te quitamos de en medio. Y ahora vemos lo que está pasando, pues históricamente Siria nunca ha buscado un enfrentamiento directo con Israel debido a su inferioridad militar de modo que ha presionado a este país a través del Líbano y Palestina (esto es lo que explica la estabilidad de la frontera de Israel con Siria). Dicho sea de paso que Israel jamás quiso llegar a un acuerdo con Siria sobre los altos de Golán, el único problema real existente entre ambos países mientras que por parte de Siria sí hubo disposición en más de una ocasión.

    La oposición siria es la que busca una intervención extranjera, pero quiénes son esos? Obvio: OTAN (Turquía, EEUU, Reino Unido, Francia, y aliados como Israel). La propia Clinton ya ha afirmado la necesidad de plantearse una intervención militar en Siria al margen de la ONU ( http://www.publico.es/internacional/420506/clinton-llama-a-actuar-contra-siria-al-margen-de-la-onu ). También hay que recordar que la Liga Árabe son unos monigotes de los sionistas y de EEUU de quienes son aliados (no hay más que recordar su deleznable papel durante la guerra civil libia), y que en el momento en el que vieron que el informe sobre Siria les era desfavorable no tardaron en aplazar su presentación pública y en retirar de manera inmediata a sus observadores, pero esto, el cipayo del imperialismo Vijay Prashad no lo cuenta (recordar que la Universidad de Chicago históricamente ha sido una fábrica de fascistas durante décadas, tanto neoliberales como de otra índole). Tampoco hay que olvidar los contenidos de dicho informe que fueron premeditadamente silenciados por Occidente al no favorecer la imagen que quieren ofrecer de los luchadores por la libertad, cuando realmente son unos sanguinarios mercenarios que practican la violencia indiscriminada (http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article33735 )

    Dar pábulo a artículos descaradamente tergiversadores de la realidad internacional que presentan una falsa imagen acerca del papel que desempeñan Israel y EEUU, principales instigadores de la violencia en la región, es hacerle el juego al imperialismo, a lacayos como el autor y consecuentemente ser los tontos útiles de todo este escenario de propaganda bélica instigado y fomentado por Occidente. De lo contrario no tardaremos en estar del lado de los opresores contra los oprimidos, y con ello seguramente terminásemos justificando lo injustificable y defendiendo lo indefendible. Por esta razón este artículo, junto a su autor, sí que rebosa cinismo e hipocresía. La dignidad y la verdad no se venden.

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