Nuestra triple A: Auditoría, Acción, Anulación (Esp,Eng)

AAA… Estas tres letras que resuenan como una risa sarcástica designan la nota máxima concedida por las agencias de calificación. Una empresa o un Estado con nota AAA inspira confianza a los prestamistas y a los especuladores, y le permite pedir préstamos a menor coste. Pero para obtener —o conservar— esta nota emblemática, los gobiernos europeos se aprestan a todo, y aplican políticas de rigor que no hacen más que someter sus economías a lo dictado por los acreedores. Detrás de estas AAA se esconden fuertes regresiones sociales, violaciones de derechos humanos, sangre y lágrimas para las poblaciones más frágiles.

AAA…es la risita de las hienas — los acreedores— cuando los derechos de los pueblos son sacrificados con la complicidad activa de los dirigentes de los países europeos, de la Comisión Europea, del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Central Europeo (BCE). Prestamistas y especuladores se arriesgaron en forma insensata, seguros que las autoridades públicas irían a rescatarlos en caso de crisis. Hasta aquí tuvieron razón. Se pusieron en marcha planes de rescate de bancos, los Estados aportaron garantías por millares de millones de euros, los deseos de los acreedores fueron satisfechos. Los Estados gastaron sumas colosales para salvar los bancos antes de imponer planes de austeridad masivos. Y contra estos planes, los pueblos se alzan a menudo con determinación. Manifestaciones, huelgas generales, movimiento de indignados, luchas sociales son portadoras de esperanzas cuando consiguen federarse a escala europea. ¡Pueblos de Europa, unámonos!Desde hace tres décadas, las políticas neoliberales elevaron el endeudamiento a un nivel insoportable para las clases medias y modestas sobre quienes pesa lo esencial del reembolso. La deuda pública de los países europeos tiene dos causas fundamentales: por una parte la contrarrevolución fiscal comenzada en los años 1980 que favoreció a los más ricos, y por otra las respuestas dadas por el Estado a la crisis actual, causada por las inversiones desbocadas de banqueros y de fondos especulativos. La desregulación financiera suprimió las indispensables barreras, permitiendo la creación de productos financieros cada vez más complejos que condujeron a graves excesos y a una crisis económica y financiera mundial.

Ahora, las políticas aplicadas protegen a los responsables de la crisis y hacen pagar el precio a los pueblos víctimas. Es por eso que esta deuda es ampliamente ilegítima. Mientras dure la lógica actual, la dictadura de los acreedores podrá imponer incesantes retrocesos a las poblaciones. Una Auditoría ciudadana de la deuda pública, acompañada de una moratoria sin penalización del pago, es la única solución para poder determinar la parte ilegítima, incluso odiosa de la deuda. Es evidente que se debe llegar a la Anulación sin condiciones de esa parte ilegítima. Pero para que esto pueda suceder, los pueblos deben continuar con su movilización. Mediante la Acción, deben imponer otra política, que sea respetuosa de los derechos fundamentales y del planeta.

Esta Acción nos debe conducir a una Europa construida en base a la solidaridad y la cooperación que dé la espalda a la competencia y a la competitividad. La lógica neoliberal condujo a la crisis y ha revelado su fracaso. Esta lógica, que subyace en todos los textos fundadores de la Unión Europea, con el Pacto de Estabilidad y el Mecanismo Europeo de Estabilidad a la cabeza, debe ser derrotada. No hay que uniformizar las políticas presupuestarias y fiscales puesto que las economías europeas presentan fuertes diferencias, pero deben coordinarse para conseguir que surja una solución que promueva «hacia arriba» esas políticas. Europa debe también terminar radicalmente con su política de fortaleza asediada frente a los candidatos a la inmigración, para convertirse en un socio igualitario y verdaderamente solidario respecto a los pueblos del Sur. El primer paso debe consistir en anular la deuda del Tercer Mundo de manera incondicional. Como es evidente, es necesario derogar los actuales tratados europeos y reemplazarlos por nuevos, en el marco de un verdadero proceso constituyente democrático, que permita echar las bases de «Otra Europa».
Auditoría, Acción, Anulación, son las AAA que deseamos, la de los pueblos y no las de las agencias de calificación. Ponemos esta reivindicación en el centro del debate público para afirmar con fuerza que otras opciones políticas, económicas y financieras son posibles. Pero solamente unas potentes luchas sociales permitirán el triunfo de las AAA de los pueblos, y un cambio radical de lógica que esté a la altura de los desafíos planteados.

Damien Millet/Eric Toussaint
CADTM

Fuente: http://www.cadtm.org/Our-AAA-Audit-Action-Abolition

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Our AAA : Audit, Action, Abolition

AAA… three letters that ring like a sardonic laugh denoting the top credit rating given by the ratings agencies. A company or a State with an AAA rating is considered credit-worthy by lenders and speculators and can borrow at more favourable rates. But to obtain – or maintain – this symbolic grade, European governments will go to any lengths, including the application of austerity policies that place their economies under the diktat of creditors. The AAA is a front that conceals social regression on a grand scale, human rights violations, and blood, sweat and tears for the most vulnerable citizens.

AAA… Three letters that ring like the laugh of the hyena as creditors reap profits while people’s rights are sacrificed with the active complicity of the heads of European States, the European Commission, the International Monetary Fund and the European Central Bank. Lenders and speculators have taken the most reckless risks, convinced that the public authorities would bail them out in time of crisis. Up to now they have been right. Bank bailouts have been organised, States have provided guarantees amounting to thousands of billions of euros, the wishes of creditors have been pandered to. States have spent colossal sums to bail out banks before imposing massive austerity measures which the people often oppose with determination. Street protests, general strikes, the Outraged (Indigné) movement and social struggles are reasons for hope if they can succeed in federating at European level. It is time for peoples of Europe to unite.

For three decades, neo-liberal policies have raised indebtedness to an intolerable level for the middle and lower-middle classes who largely carry the burden of repayment. The public debt of European countries has two main causes: on the one hand, the fiscal counter-revolution starting in the 1980s that favoured the richest, and on the other hand, the responses of States to the present crisis brought about by unbridled investments by bankers and hedge funds. Financial deregulation has removed essential safeguards and enabled the creation of increasingly complex products, leading to serious excesses and a global economic and financial crisis.

The present policies protect those responsible for the crisis and oblige the victims – in other words the people – to pay the cost. For this reason the debt is largely an illegitimate one. As long as the current logic persists, the diktats of creditors will bring constant social regression. A citizens’ audit of the public debt, together with a penalty-free moratorium on repayments, is the only solution for determining the illegitimate, or even odious, part of the debt. This part must then be unconditionally abolished. And for this illegitimate debt to be Abolished, the people must continue to mobilise and by their concerted Action impose a different policy that finally respects fundamental and environmental rights.

This Action must be the way to building a Europe based on solidarity and co-operation, a Europe that refuses the competitive dictates of the present system. The neo-liberal logic has brought about the crisis and revealed its own failings. This logic, which underlies all the founding documents of the European Union, in particular the Stability and Growth Pact and the Stability Mechanism Treaty, must be vigorously undermined. Budgetary and fiscal policies should not be uniform, since European economies are very disparate, but should rather be coordinated in order to find a solution that raises the standard. Europe must also drop its under-siege attitude towards immigration applicants and become a just and supportive partner for peoples in the South. The first step must be to unconditionally cancel Third World debt. It is clear that the present European treaties must be repealed and replaced by new ones in the context of a genuine democratic constituent process that will be the cornerstone for a different Europe.

Audit-Action-Abolition: this is the AAA we want, an AAA of the people, not the ratings agencies. We place this demand at the very heart of the public debate to affirm that alternative political, economic and financial choices are possible. Only powerful social struggles can make this “peoples’ AAA” a reality and a means of effecting a radical change in logic.

Damien Millet/Eric Toussaint
CADTM

Source: http://www.cadtm.org/Our-AAA-Audit-Action-Abolition

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