Desde Frankfurt: Blockupy Frankfurt – Informe 2 – Viernes

Crónica que llega desde 15M Berlín de Blockupy:
Viernes 18 mayo:

“A las 6 de la mañana comenzó a haber movimiento en la universidad. El Bankviertel estaba ya bloqueado, la policía nos había ahorrado el trabajo desde el Miércoles, pero nuestra furia puede más y queríamos llegar al símbolo del Euro en señal de conquista. Para evitar filtraciones a la policía ser más difíciles de detener, se decidió quedar en la Kaiserstrasse.

La calle es enorme, pero siendo tantos, allí nos acabaríamos viendo. Cada uno era libre de ir como quisiese pero, eso sí, siempre en grupos pequeños. A las 7 de la mañana salimos de la universidad. Tras llegar sin problemas a los aledaños del distrito prohibido, había controles en cada esquina. A las 7.20 fuimos sometidos al primer control. Sin pedir la documentación, vaciaron mochilas, bolsillos y cachearon. Lo intentamos en otra esquina pero esa mañana la radio de la policía funcionaba sin problemas y ya nos estaban esperando. A nosotros y a los otros 4 grupos que nos habíamos encontrado. Yo salí de la universidad con otras tres personas: dos de Würzburg y una francesa que vive en Darmstadt y vino hasta aquí sola porque para luchar no hace falta tener nada más que voluntad. Al dar por imposible acceder al banco y ver que la estación central era el único punto central accesible, decidimos con el resto de gente ir allí. Eso sí, cada grupo seguía caminando por separado.

Llegando a la estación central nos encontramos con mucha otra gente y al cruzar una esquina vimos…… una manifestación improvisada formada por más del 1000 personas. Ayer en una entrevista dije que mínimo 800 pero ahora no bajaría de los 1000 (recordad, cifras y horas aproximadas pero veraces). Decidimos ponernos a andar/correr por la Friedrich-Ebert-Anlage y luego la Senckenberganlage. Una avenida de cuatro carriles para cada sentido con una gran zona peatonal en medio. Nosotros cortamos los cuatro carriles de un sentido. La policía intentó detenernos en un punto pero éramos tantos que rompimos la cadena policial y nos pusimos a correr como locos por las calles. Eso sí, sin causar el más mínimo destrozo o daño ni a particulares ni a mobiliario urbano. El error fue abandonar la avenida y meternos por un barrio residencial. La policía nos rodeó y quedé atrapado en el primer Kessel. Parecer ser que otro Kessel se formó en alguna otra calle cercana atrapando a la gente que pudo escapar del primero. Eso eran las 9 de la mañana. El día entero quedaba por delante. Además, acababa de salir el SOL, y eso sólo podía ser bueno. Una hora y media más tarde nos enteramos de que algunos compañeros, aprovechando la debilidad policial que nuestra loca marcha había provocado, consiguieron acceder a la plaza del BCE. El objetivo se había cumplido.

Respecto a nosotros, la policía había decidido detenernos. Eso sería ya pasado el mediodía. Antes de eso el Kessel había estado bastante animado. Había un megáfono, un speaker que, meine Meinung nach, tenía poca base política pero mucha labia y ganas de protagonismo, y una pareja de payasos (literal) que arrancaba sonrisas y buen rollo a cualquiera. Tras el anuncio, el megáfono pasó momentáneamente a manos más expertas que informó del procedimiento y lo que debíamos hacer. Recordó el número de teléfono de EA para cuando nos llevaran detenidos, que tuviéramos dinero suelto para poder hacer la llamada, que nos negáramos a declarar nada ante la policía y que intentáramos ser lo más lentos y torpes posibles para retrasarlo todo. Un colega de Würzburg recomendó además, a nivel de grupo y no vía megáfono, mear antes de ir y apagar el móvil para que no vieran ni sms ni registro de llamadas. Yo además, que siempre llevó un pequeño bloc de notas, arranqué todas las páginas y las hice pedacitos, por si acaso. Ha sido la primera vez en mucho tiempo que tiraba papeles al suelo en la calle… espero que mi conciencia no tarde mucho en olvidarlo. Desde el anuncio hasta que empezaron a llevarse a los primeros pasó más de una hora. Durante ese tiempo, el antiguo speaker y los payasos volvieron a hacer de las suyas y el Stimmung volvió a subir. Además, un grupito de cuatro personas haciendo yoga delante de la policía y un policía que no podía evitar cantar la letra de “killing in the name of” de los rage against the machines ayudaron a mantener la alegría. La anécdota del policía puede parecer cabreante, nosotros retenidos cuatro horas en la calle y el colega cantando, pero demuestra que, como ya se vio en la película, Robocop también tiene un corazón humano y el enemigo final no es Robocop sino aquel que le programa.

Tras una larga pausa volvieron a buscar a la gente. Al segundo cacheo y tercer control del día le siguió meterme en otro Kessel al otro lado de la ciudad, esperando a que llegara el bus. Ya no había megáfono y los payasos se habían ido en el primer bus. Al principio, no lo voy a negar, estaba muy nervioso por momentos. Ahora ya, la suerte estaba echada. Sólo quedaba esperar al bus. Pero a eso de las 15 horas el SOL brilló más fuerte que nunca.

“Wegen organisatorischer Grunden” (muy probablemente esté mal declinado, agradezco mensajes privados con la corrección) no nos podían llevar al calabozo. Vamos, que estaban desbordados y los calabozos llenos. Nos ofrecieron salir dándoles los datos y aceptando no entrar en el barrio “prohibido” durante el resto del día. La prohibición duraría hasta las 23horas. La universidad quedaba lejos de la zona y nuestra vida podía ser transcurriendo con normalidad. La sorpresa la dieron los primeros en salir. Habían cambiado dos cosas. El perímetro no era el Bankviertel, sino todo Frankfurt al Norte del Main (a excepción de mi barrio que pilla en casa-putas) y la prohibición duraba hasta las 7.30horas del día siguiente. Se saltaban el protocolo porque no había ningún documento oficial, pero estábamos en una lista negra y estarían encantados de darnos un papel escrito se queríamos perder unas horitas más yendo a comisaría.

Pese a estar en zona prohibida, volvimos a la universidad. Allí comimos Vokü y planeamos qué hacer. Los workshops organizados para el día transcurrían con total normalidad, aquellos que se debían desarrollar en la universidad. El resto fueron todos cancelados. Yo decidí irme a mi barrio porque no me apetecía jugármela. Las condiciones del acuerdo eran claramente ilegales pero el hecho de no poder ir a la manifestación del sábado era un miedo mayor. A eso de las 5 o las 6 de la tarde se acabó para mí la jornada revolucionaria. No se terminaron las llamadas telefónicas. Sobre las 11 de la noche me llamó la gente de Würzbug. La prohibición (stadtausweisung) quedaba cancelada excepto para aquellas personas que fueron penados por portar armas. Es decir, nosotros conquistamos una vez el BCE; ellos, con su medida ilegal, consiguieron mantenernos alejados del banco para el resto del día. Aun así, considerando que hay 5.000 policías ahora mismo en Frankfurt, creo que nuestro éxito fue mayor.

La manifestación comienzo hoy (Sábado) a las 12 del mediodía. Para ser exactos, el planning dice que a las 12.05 (muy alemán todo). Yo me iré ahora a dar una vuelta a ver cómo están las calles de Frankfurt. Lástima que no pudierais haber estado aquí. La manifestación improvisada de ayer y romper el cordón policial ha sido lo más bonito que he visto en mucho tiempo. Mañana el último informe.”

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