Coro Revolucionario y colectivo “Gromada” – Kraków (M team) #OnTheRoad [09-17/07/2013]

Tras los talleres en Cracovia, muchos compañeros volvieron a sus respectivas ciudades y yo decidí quedarme algo más. Debido a lo acontecido el año anterior (que desarrollo más adelante) y las reducidas dimensiones de la ciudad, fue posible encontrar gente de todo tipo de grupos diferentes que convergían en acciones concretas.

Uno de los eventos era el Coro Revolucionario, donde cada semana se juntan personas de diversos círculos para aprender, intercambiar y practicar canciones revolucionarias. Más tarde utilizan esta práctica para actuar en manifestaciones y acciones para apoyar a otros grupos. Me pidieron como favor si podía leerles y pronunciar canciones como “Grândola, vila morena” o “A las barricadas”.

Coro revolucionario, Kraków

Coro revolucionario, Kraków

Me encontré también, por contactos comunes, con la gente del squat C10. Un grupo multicultural muy bien avenido con claras intenciones de hacer algo por la comunidad. El edificio de la calle Celna número 10 es un lugar acogedor y con todo tipo de salas para diferentes eventos, hasta una habitación para revelar fotos analógicas. Pero aún así el proyecto fue decayendo por falta de participantes y finalmente las actividades son muy poco regulares. La prensa colaboró en destruir su imagen, manipulando severamente la información relacionada con un ataque al squat por parte de neo-nazis (o nacionalistas polacos), que llegaron incluso a quemar las puertas del edificio.

A mi llegada se encontraban en una situación difícil, el sistema de desagüe se había colapsado, debido a su antigüedad, y no podía seguir siendo utilizado. La reparación tiene un precio exagerado y requiere de especialistas. La única solución que pudieron idear era la de encontrar otro edificio para vivir. Se encontró así un edificio en la calle Worcella número 8, en pleno centro de la ciudad.

Tras la caída del comunismo, la propiedad privada se enalteció hasta el punto de que el gobierno puso todo su esfuerzo en buscar a los antiguos propietarios de los inmuebles y concederles la propiedad, aunque hubieran fallecido, con lo que pasaba a ser de sus descendientes. Este edificio pasó a manos de 4 propietarios diferentes, uno de ellos residente en Austria y que jamás había pisado el lugar ni había tenido interés en él. El espacio quedó abandonado por todos los propietarios durante años sin que nadie pudiera ponerse de acuerdo en qué hacer con él. Con el tiempo se volvió un cúmulo de basura. los cableados y tubos de agua fueron robados. En ese momento era un refugio de alcohólicos y sin techo que se colaban por la puerta trasera.

Todo esto otorgaba cierta legitimidad a la ocupación del lugar con potencial como espacio social en la zona, y los habitantes de C10 no fueron los primeros en echarle el ojo, pero sí los primeros que decidieron limpiarlo y adaptarlo para ser utilizado.

Me impliqué en el proceso a partir de la primera semana, cuando tuve conocimiento de ello. Durante esa semana, el lugar había sido ordenado y limpiado en sus tres plantas, también se recorrieron los edificios habitados cercanos para informar del acontecimiento, con bastante aceptación y también indiferéncia de los vecinos. A partir de ahí, pintamos las paredes y limpiamos lo que pudimos para, el viernes, hacer una apertura oficial.

Apertura de Gromada

Apertura de Gromada

El mensaje en la pancarta que se preparó era “Pustostany w ręce mieszkańców” (Espacios abandonados en manos de los ciudadanos). Tras la apertura, todo siguió rodando. Se montó la cocina, se preparó el baño, etc. El nombre que se decidió fue “Gromada“, un antiguo concepto para definir una asamblea o encuentro con intenciones políticas y que, durante el régimen comunista, fue tomado para definir los gobiernos locales de nivel más bajo. Esto suponía pues, una reapropiación del lenguaje. Otra intención era rendir cierto homenaje a Stanisław Gabriel Worcell, puesto que la calle (Worcella) lleva su nombre. Fue un socialista utópico, exiliado e implicado en la política polaca durante el siglo XIX, también teorizó sobre la propiedad.

Durante la apertura y tras ella, los vecinos se mostraron interesados y amigables. Del mismo modo se estableció contacto con los sin techo y alcoholicos que se reunían para beber en frente del espacio, llegando a aceptarnos amigablemente en el lugar a través de charlar e intercambiar comida.

Moment of the arrest

Momento de la detención

No fue hasta el día siguiente cuando la policía intervino severamente y de forma ilegal. Colaborando con el guardia de seguridad de un supermercado cercano, se acercaron al lugar y los habitantes salieron a dialogar. Los agentes no dialogaron sino que les agredieron, insultaron y finalmente detuvieron. Haz click aquí para más detalles en lo ocurrido. Los detenidos no fueron llevados a comisaría, sino que fueron liberados y no quedó registro alguno de esta actuación policial excepto nuestras propias imágenes.

Nuestra reacción no fue otra que difundir lo ocurrido y llamar a la solidaridad, ahí ocurrió algo inesperado, los medios se volcaron con nosotros hasta el punto de que nos concedieron entera la portada de “Gazeta Krakowska” (Gazeta es el principal periódico del país, esta es su edición local en la ciudad). Cada día llegaban uno o dos periodistas a hacer preguntas y fotos, radio local y periódicos principalmente, aunque también nos llamaron de la televisión para usar nuestras imágenes.

Artículos en la prensa sobre el squat

Artículos en la prensa sobre el squat

Las muestras de solidaridad llegaron desde varios puntos del país y desde otros lugares como Romanía o Bielorrusia. Varios grupos se volcaron también en llamar a un piquete contra la violencia policial la semana siguiente: Federación anarquista, Rhythms of Resistance, etc.

Esto animó a seguir y la policía, que hasta entonces llamaba a la puerta cada mañana, dejó de preocuparse. Pero el jueves llegaron más problemas. Se presentaron frente a la puerta varios agentes, un representante de tres de los cuatro propietarios, una mujer de la brigada criminal (encargada de grabar la operación) y varios otros cargos policiales. Todos ellos con cierta pose intimidatoria y casi en formación, pero reinó la tranquilidad al ver que no había ni rastro de antidisturbios y que, aunque quisieran echarnos, el diálogo fue establecido de forma adecuada y sin conflictos.

Parte de la tropa

Parte de la tropa

Algunos compañeros estaban limpiando la parte del frente y se pusieron a hablar con los visitantes, que querían entrar, aunque no tuvieran permiso legal al 100%. A falta de acuerdo inicial, siguieron limpiando. Intentaron amenazar de forma legal, luego quisieron abrir la puerta a la fuerza, a lo que el cerrajero dijo que, entre que está reforzada con chapa, hay un cerrojo por dentro y que se montó una barricada, mejor ni intentarlo.

El ambiente se calmó y empezamos a hablar, también identificaron a todos los del interior. Al final desistieron en el desalojo y dijeron que querían ver el edificio por dentro, a lo cual no pusimos ninguna pega. La atmósfera tras varias horas era de cachondeo y distensión, se habló con el representante de los propietarios para pedir permiso, la mujer de la brigada criminal jugaba con el perro y los agentes se echaban unas risas entre ellos.

Ambiente distendido

Ambiente distendido

En el último momento se presentó en escena un abogado dispuesto ayudar, dio un par de consejos y hizo varias preguntas incómodas a las que los -ya de por sí incómodos- visitantes no supieron responder, quedando en evidencia toda su intervención. Se fueron, no sin antes dar un ultimátum, al día siguiente a las 10am habría un desalojo si los habitantes no se iban.

Ese día tenía que ir a Varsovia para después ir a Gródek, así que no presencié el desalojo, pero sí me lo contaron. Por la mañana hubo tranquilidad y se llamó a una concentración frente al edificio que transcurrió con normalidad. Pero finalmente llegó el desastre, un desalojo ilegal y sin permiso de todos los propietarios. Por suerte, en el proceso no se ejerció violencia contra nadie, pero el edificio sufrió cambios: tiraron abajo las ventanas para tapiarlas, así como la puerta, entre otros cambios en la infraestructura.

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No se pudo hacer más en ese momento, pero la cosa no iba a quedar ahí. En la construcción del proyecto se implicaron personas de varios grupos y se creó una red activa de apoyo. El nuevo squat Gromada ya no era un proyecto atado a un espacio físico, sino a un grupo de gente que quería seguir adelante. Las últimas noticias que recibí fueron que aún hay posibilidades de tomar el espacio debido a la situación legal y que también han echado el ojo a otro inmueble.

Gromada no se acaba, se muda

Gromada no se acaba, se muda

 

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