Cooperativas y autogestión- Thessaloniki #OnTheRoad (J Team) [12-20/08/2013]

IMG_2320Thessaloniki es una ciudad que se sobrepone al gris de sus edificios entremezclados con las ruinas de antiguos imperios a base del color que le ponen sus habitantes. Sobrevive también a la crisis con iniciativas relacionadas con el cooperativismo y la economía social y solidaria. Suenan cifras de más de 2000 iniciativas de autogestión y cooperativismo, lo que en una ciudad de casi 800 mil habitantes resulta ser un número bastante elevado. La mayoría de ellas tienen que ver con asociaciones o encuentros de consumidores y productores dejando fuera a los intermediarios, como la Red abierta para la distribución directa de productos en thessaloniki que pretende llevar a un mismo espacio consumidores y productores para que decidan mediante democracia directa qué necesidades y estructuras precisan sin intervención del estado o intermediario alguno, promoviendo el cooperativismo como forma de operar. Pero encontramos también movimientos que tratan de poner bajo control ciudadano tanto el agua de la ciudad como la gestión de residuos. Una universidad libre dedicada a la economía social y solidaria reúne el conocimiento sobre el tema. La base de todas ellas es su total apertura a la participación de cualquier persona que se pueda interesar en la propuesta. Algunos grupos como Proskalo, sin ser cooperativa, tienen como principal objetivo la creación de cooperativas en distintos ámbitos que tejan una red que empieza a crecer de forma relevante en Thessaloniki, la cual cosa ya está sucediendo. Ese crecimiento les lleva a necesidades como la de mejorar las comunicaciones, pues las redes existente, aunque muy sólidas, son aún muy pequeñas y focalizadas. Algo que también puede que todas estas iniciativas tengan en común es no esperar que alguien les salve sino organizarse para buscar soluciones, por ello la mayoría rechazan otras iniciativas que, constituidas desde partidos políticos u ONGs sólo ofrecen caridad. Los proyectos mencionados se cierran con un entramado de iniciativas de educación libre, bancos de tiempo y un gran número bares cooperativos en los que, a menudo, otras funciones sociales se desarrollan, como clases de idiomas para migrantes, comedores sociales, actividades culturales, etc. Un imposible para conocerlo en sólo 8 días. Aquí van algunos de los ejemplos que pude conocer.

Movimiento 136 y la colectivización de la gestión de residuos: El movimiento 136 surge como iniciativa contra el intento de privatización de las aguas de Thesaloniki, aunque dicho intento no es exclusivo de esta ciudad, ni esta su única forma de oposición. Lo que distingue al Movimiento 136 de otras formas de lucha es que no se queda en la defensa de la gestión pública del agua sino que quiere poner dicha gestión bajo control ciudadano en forma de asambleas abiertas. Toma su nombre de la cantidad de dinero que cada habitante de Thessaloniki tendría que pagar para hacerse con el control de dicha gestión, ahora mismo en concurso. Aunque se presentaron a ese concurso bajo una estructura legal de cooperativa, no pasaron la primera fase de selección y están intentando que les den una respuesta al porqué, cosa que el ayuntamiento no ha hecho. La campaña se planteaba complicada por el poder de los competidores, uno de los cuales, la empresa francesa Suez, es la candidata más en la boca de casi todo el mundo. El ayuntamiento impuso, para proteger a las empresas de iniciativas como el movimiento 136, la condición de 10 años de experiencia en gestión del agua. Pero la campaña de difusión ha funcionado muy bien y hay muchísima gente informada de los planes de privatización y la existencia de alternativas que no se quieren tomar.

La otra empresa que quiere privatizarse es la de gestión de residuos de la ciudad. Un grupo de personas, algunos de los cuales están también en el movimiento 136, y partiendo de esa experiencia, han formado una cooperativa que busca0 esa misma gestión colectiva para los residuos basándola en tres ejes: la reducción, la reutilización y el reciclaje, es decir, minimizar los materiales a tratar para poder llevarlo a cabo en pequeñas comunidades. Reducir los envases de plástico o la lucha contra la obsolescencia programada, la reparación de productos electrónicos, son ejemplos de iniciativas que querrían desarrollar. Es una campaña muy incipiente, todavía.

ExofylloBioscoop: En Thessaloniki el movimiento de barrios es muy activo por lo que se refiere a economía solidaria. Enseguida empezaron a organizarse para crear mercados que ponían en contacto directo a los consumidores y a los productores para que intercambiaran o compraran libres de los intermediarios. Esos mercados que en un principio fueron tolerados, a la que empezaron a crecer, empezaron a tener problemas con el Ayuntamiento y la policía interviene a menudo llamada por los intermediarios pues han sido declarados ilegales. Aunque siguen haciéndose, hay una necesidad de dotar de marco legal a esas iniciativas para poder darles la fuerza necesaria para que se expandan. Bioscoop es una cooperativa que surge hace un año y medio de esa necesidad. En realidad, los socios cooperativos son sólo consumidores, unos 300, no productores y la intención es abrir un supermercado en octubre. Ser miembro no es una condición para ir a comprar al supermercado pero sí para votar en las asambleas. El supermercado contará con productos frescos locales, otros alimentos de cooperativas de productores y algunas cosas que aún no pueden cubrirse con productos cooperativos pero con la intención de incentivar su producción. Se organizan en asambleas generales cada 3 meses para poner los precios, buscar proveedores y otras tareas, pero un grupo de trabajo de 10 personas organiza reuniones abiertas- a los miembros- semanales para las cuestiones más inmediatas. Esas 10 personas son rotativas. Es la iniciativa más grande de este tipo, pues, aunque existen tiendas cooperativas, estas alcanzan unos 100 códigos de productos mientras que Bioscoop aspira a más de 1500. Se trata de facilitar siempre la relación directa entre consumidores y productores y liberarlos de los intermediarios que sólo se dedican a especular con el producto.

Universidad libre sobre economía solidaria es una iniciativa cuya principal motivación es ayudar a que se cree conocimiento entorno a la economía social y solidaria. Por un lado se dota de conocimientos teóricos a aquellos que están en alguna iniciativa de este tipo y por el otro estas iniciativas también tienen sus sesiones para que se puedan explicar en términos prácticos sus proyectos y así nutrir la teoría. Por ello las sesiones dedican más de la mitad del tiempo al debate, esencial para la construcción de ese conocimiento. Así, en las lecciones podemos encontrar temas prácticos como los pasos a seguir para montar una cooperativa hasta debates de gran profundidad sobre si el cooperativismo debe subsistir en el sistema capitalista o aspirar a reemplazarlo. El curso pasado tuvieron lecciones desde Febrero hasta Junio y ahora quieren montar un curso completo. Han decidido el formato cooperativa para dotarlo de forma legal que pueda a su vez ayudar a las iniciativas nacientes y tener más facilidades para crear una red de cooperativas e intercambio y mover dinero y productos de una a otra o pagar los viajes a los ponentes, por ejemplo. Las sesiones presenciales fueron atendidas por unas 50 personas. Se proporcionaba también livestreaming para aquellos que no podían asistir, y, por último, de las sesiones se han hecho vídeos que han sido muy consultados en su canal de youtube. Aunque están en griego, se está trabajando en una subtitulación al inglés.

Micrópolis Nace como proyecto en 2008, cuando empiezan a expandirse las asambleas abiertas a pequeña escala. Es un espacio abierto, político, por y para la gente, un espacio para la gestación y desarrollo de iniciativas. Por cuestiones de estabilidad prefieren pagar el alquiler de un viejo edificio céntrico de Thessaloniki pero no pagan ningún impuesto por las actividades que realizan. Cuando visité el proyecto estaban de remodelaciones pero no fue difícil hacerme una idea de cómo era gracias a las amplias explicaciones que me ofrecieron.

micrópolisAhora mismo hay 15 grupos grupos voluntarios que gestionan el proyecto y tras el boom de 2012 de la economía social y solidaria, incluyen esta parte en el proyecto. Cuatro grupos funcionan como cooperativas y así, en caso de poder pagar a las personas que trabajan en algún proyecto, se les asigna un sueldo que no suele cubrir mucho. Para que el mayor número de personas se beneficie de ello, los puestos con sueldo son rotativos y además, de esta manera, también huyen de la imagen del hombre especializado del capitalismo y aprenden a desarrollar diferentes tareas. Se organizan en una asamblea general abierta cada martes, en la que se participa como individuos no como grupos o portavoces. Claman no tener una linea política pero sí pensamiento político y lo tienen claro, en sus asambleas nada parecido a la representación puede ser posible: cada cuál piensa y habla por él mismo. Si tienes un grupo y un proyecto, para entrar a formar parte de Micrópolis sólo tienes que participar de las asambleas generales y ser un grupo abierto a la participación de cualquiera que se interese por lo que desarrollas.

La idea de Micrópolis va un poco más lejos de lo que es poner en contacto a consumidores y productores, ellos trabajan con el concepto de “prosumer”, es decir el productor-consumidor. Parten del hecho que todos producimos y consumimos algo y eso es lo que intercambiamos. No puede haber un productor que sólo coloque su producto o servicio o un consumidor que sólo compre. Tiene una clara orientación comunitaria, aunque ven esa dificultad en una ciudad.

Qué hay en Micrópolis? Espacios para asambleas, una tienda de fotocopias, un bar-restaurante abierto desde las 12 de mediodía hasta la 1 de la madrugada, un equipo de restauración, una cooperativa que recoge y trata animales heridos o enfermos (incluso había un pelícano cuando pasé por allí), una biblioteca que también es tienda de libros a la que se pueden hacer peticiones, una sala para clases de diversa índole, clases de kick boxing y una pequeña oficina del partido antiautoritario AK. También tienen una sala para niños con una puericultora a sueldo que es gestionada por los mismos padres que participan del proyecto. El colmado compra a productores locales, ecológicos, biológicos y libres de explotación a trabajadores. Ahora cuentan con productos de primera necesidad, básicamente alimentos y jabones, pero piensan en ampliar un poco. Hay competición entre productores, puesto que no pueden tener los productos de todo el mundo, “pero menos que en el capitalismo”, añaden. También proyectan cine cada domingo.

Pero Micrópolis no es sólo lo que hay en el interior de su edificio, desde allí apoyan a los mercados de las asambleas de barrio, al movimiento Yo no pago y a todos los que desobedecen fiscalemente, a la expansión y el uso de la moneda social y también a Viome y a proyectos autogestionados y solidarios como clínicas, etc. en la ciudad. También participan en numerosas manifestaciones como colectivo. El principal objetivo, pues, es promover la democracia directa a través de la educación colectiva en el quehacer cotidiano e ir viviendo lo máximo autogestionadamente posible.

Iniciativa solidaria para la Viome autogestionada por sus trabajadores

IMG_2257Durante mi estancia en Thessaloniki Viome estaba de descanso vacacional pero conocí a numerosas personas implicadas en la Iniciativa solidaria y todo el mundo contaba con a fábrica como una de las principales luchas de la zona junto con Skouries. Viome es la primera producción industrial en Grecia cuya fábrica es llevada por los mismos trabajadores de forma colectiva. Aunque existía ya un sindicato, la lucha se radicalizó cuando los ex-dueños dimitieron de su posición en la dirección a mediados de 2011. Entonces el sindicato cambió de forma y se constituyó en asambleas generales de los trabajadores, que llevaban tiempo sin cobrar. Bloquearon la entrada y confiscaron todo el material y ya hablaban de cómo llevar la fábrica sin directores. Más adelante decidieron iniciar la producción pero cambiar de sector, previamente gomas industriales, por jabones y materiales de limpieza, más fácilmente comercializables. En la foto podéis ver los que yo misma usé para lavar mi ropa. Existen otras fábricas con el mismo problema pero los sindicatos de la vieja escuela mantienen a los trabajadores convencidos de que deben intentar que los dueños regresen porque tomar la fábrica y llevarla ellos es un imposible. Viome está ahí para demostrar lo contrario. Para conocer la historia con detalle, más abajo os dejo un video documental que fue muy difundido. El grupo de solidaridad se dedica a organizar marchas y conciertos, a transmitir las muestras de solidaridad y a conseguir fondos para cuando son necesarios para recoger más apoyos y fortalecer el proyecto. En este momento la fábrica intenta constituirse en cooperativa con el objetivo de legalizarse para poder tener más fácil acceso al mercado, poder poner sus productos a la venta en supermercados y garantizar la supervivencia de la fábrica. Aunque les ponen algunas trabas burocráticas, la gran difusión internacional que la iniciativa está teniendo parece ponerles eso de cara.  Eso ha sido posible mediante diferentes llamadas internacionales a la solidaridad como la que se produjo el pasado junio que recibió apoyo de numerosos colectivos de países distintos.  Incluso Naomi Klein pasó por aquí para conocer y difundir el proyecto.

Estas son algunas de las iniciativas de las que existen en la ciudad y alrededores, aquellas a las que pude acercarme. La semana que viene está previsto un festival de democracia directa, el  en la ciudad en el que se van a encontrar muchas de estas iniciativas y que va a ser muy útil para la gestación de una red más amplia. Tienen una segunda cita a mediados de octubre en Atenas. Los intentos del gobierno por poner trabas a ese tipo de iniciativas, trabas legales, burocráticas, así como las trabas al uso de la moneda social hacen pensar que están desarrollando un trabajo que resulta molesto y por lo tanto que merece la pena seguir por ese camino. Uno de los entrevistados en el documental sobre Viome resume muy bien, a mi parecer, el sentir de todos los que participan en estas iniciativas, una iniciativa no puede cambiar el mundo, pero para que el mundo cambie, se necesita que existan. Y seguir trabajando.

Los pocos días que me quedan en Grecia, servirán para descasar un poco y despedirme de todas las personas que he conocido por aquí y de las que ya conocía:  ¡Un hasta pronto enorme!

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